El cooperativismo

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Principios y valores del cooperativismo

El cooperativismo es el sistema de principios, valores, saberes e instituciones que busca satisfacer las necesidades humanas, a través de cooperativas. Nació en Europa a principios del siglo XIX y, actualmente, está presente en todos los países del mundo.

Valores

Como lo manifiesta la Alianza Cooperativa Internacional, ACI, las cooperativas se basan en los valores de autoayuda, autorresponsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad. Al igual que sus fundadores, los miembros cooperativos creen en los valores éticos de honestidad, actitud receptiva, responsabilidad social y respeto hacia los demás.

Principios

Los principios cooperativos son guías para la acción y son los siguientes:

1. Adhesión voluntaria y abierta

Las cooperativas son organizaciones de adhesión voluntaria, abierta a todas las personas capaces de utilizar los servicios y dispuestas a aceptar las responsabilidades de ser asociadas, sin discriminación de género, clase social, política, racial o religiosa.

2. Gestión democrática por parte de los asociados

Las cooperativas son organizaciones gestionadas democráticamente por los asociados, los cuales participan activamente en la fijación de las políticas y en la toma de decisiones. Los hombres y mujeres elegidos para representar y gestionar las cooperativas son responsables ante los asociados. En las cooperativas de primer grado, los asociados tienen iguales derechos de voto (un asociado, un voto).

3. Participación económica de los asociados

Los asociados contribuyen equitativamente al capital de sus cooperativas y lo gestionan en forma democrática. Normalmente, reciben una compensación limitada, si la hay, sobre el capital entregado como contribución para ser asociados. Los asociados asignan los excedentes para todos o algunos de estos fines: desarrollo de su cooperativa, constituir o mantener reservas, retorno a los asociados en proporción a sus operaciones con la cooperativa, apoyo de otras actividades aprobadas por los asociados.

4. Autonomía e independencia

Las cooperativas son organizaciones autónomas de autoayuda gestionadas por sus asociados: si hacen acuerdos con otras organizaciones, incluidos los gobiernos, o si consiguen capitales de fuentes externas, lo hacen en términos que aseguren el control democrático por parte de sus asociados y mantengan su autonomía.

5. Educación, formación e información

Las cooperativas proporcionan educación y capacitación a los asociados, a los representantes elegidos y a los empleados, para que puedan contribuir de forma eficaz al desarrollo de las mismas. Informan al público, especialmente, a los jóvenes y a los líderes de opinión sobre la naturaleza y beneficios de la cooperación.

6. Cooperación entre cooperativas

Las cooperativas sirven más efectivamente a sus miembros trabajando unidas, a través de estructuras locales, nacionales, regionales e internacionales.

7. Interés por la comunidad

Al mismo tiempo que se centran en las necesidades y los deseos de los asociados, las cooperativas trabajan para conseguir el desarrollo sostenible de sus comunidades, por medio de políticas aprobadas por sus miembros.

Primeras comunidades cooperativas

Los historiadores del cooperativismo están de acuerdo en señalar como antecedentes del sistema cooperativo, algunos como: a) Surgimiento de organizaciones para la explotación de la tierra en común, por parte de los babilonios; b) La colonia comunal mantenida por los esenios a orillas del Mar Muerto; c) La aparición de sociedades funerarias y de seguros entre los griegos y los romanos; d) Los “ágapes” de los primeros cristianos como forma primitiva de las cooperativas; e) La vida agraria entre los germanos; f) El surgimiento de organizaciones agrarias y de trabajo entre los pueblos eslavos (rusos y serbios); g) La organización del trabajo y de la producción en la época medieval; h) Agrupación de los campesinos para la transformación de la leche, entre los armenios las queserías, los campesinos de los Alpes, del Jura y de Saboya; i) Organizaciones para el cultivo de la tierra y el trabajo en las culturas precolombinas, principalmente, entre los incas y los aztecas; j) Las Cajas de Comunidad en la época de la colonización española en América, y k) Las colonias de carácter religioso entre los inmigrantes en Norte América.

También debe reconocerse la influencia de algunas publicaciones utopistas en el desarrollo del cooperativismo, tales como La República de Platón, La utopía de Tomás Moro, La Nueva Atlántida de Francis Bacon y El viaje a Icaria de Etienne Cabet.

En todas estas obras se puede observar un profundo deseo de organizar la sociedad en una forma más justa y fraternal, eliminando las diferencias de orden económico, por medio de procedimientos de propiedad comunitaria y de trabajo colectivo.

Antecedentes históricos

La Revolución Industrial, ocurrida en Europa en el siglo comprendido entre 1750 y 1850, es una referencia histórica imprescindible al movimiento cooperativo.

Este acontecimiento no fue solamente una revolución política, sino, principalmente, una revolución tecnológica influida por la utilización de algunos descubrimientos en la industria, entre ellos, el del vapor aplicado a toda clase de maquinarias y el de la lanzadera y la hiladora mecánica, que transformaron la industria textil. La influencia de esta revolución con sus características de desorden sobre la clase trabajadora produjo algunas reacciones, cuyas consecuencias todavía se pueden apreciar: la de los destructores de máquinas, que fue duramente reprimida por el Estado; la del sindicalismo, y la aparición de las primeras cooperativas. Su causa inmediata fue el hecho de que en Inglaterra muchos trabajadores de la época no siempre recibían su salario en dinero, sino en especie, con las consiguientes desventajas de mala calidad, pesa equivocada y precios muy altos.

Aun en el caso de que recibieran el salario en dinero, por ser este demasiado bajo, obligaba a los trabajadores a someterse a créditos con los tenderos, quienes imponían mayor valor a la mercancía y las demás circunstancias desfavorables que acompañan toda venta a crédito.

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De esta manera, los trabajadores pensaron que uniendo sus esfuerzos podrían convertirse en sus propios proveedores, originándose así la idea de las cooperativas de consumo. Por otra parte, el desempleo y las gravosas condiciones del trabajo, cuando se conseguía, movieron a otros grupos de trabajadores a organizarse en cooperativas de producción y trabajo, que hoy se denominan trabajo asociado.

En la ciudad de Rochadle (Inglaterra), dedicada por mucho tiempo a la industria textil, la Revolución Industrial trajo inconvenientes para los trabajadores y algunos de ellos pensaron que debían agruparse, constituyendo una organización para el suministro de artículos prioritarios. Desde luego, antes debieron ahorrar cada uno, en la medida de sus posibilidades, un pequeño capital de 28 libras esterlinas. Con ese patrimonio, fundaron una sociedad denominada De los Probos Pioneros de Rochadle.

La mayoría de estos hombres eran tejedores y en el grupo figuraban algunos más ilustrados que habían tenido participación en otras organizaciones de beneficio común.

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Para el 21 de diciembre de 1844, en contra de las opiniones de los comerciantes establecidos y de otros ciudadanos, abrieron un pequeño almacén, en la llamada Callejuela del Sapo, pero para sorpresa de los comerciantes que les auguraron un rotundo fracaso, la incipiente institución fue creciendo e incluyendo en su organización a muchas personas de localidades aledañas.

Fue este el origen del Cooperativismo de Consumo en Gran Bretaña, cuyo desarrollo abarcó después no solo a Europa Continental, sino al resto del mundo. El importante crecimiento debe atribuirse no a la importancia del poder económico, sino al valor de las ideas y a la fidelidad que estos indicadores tuvieron hacia estas.

Es importante poner de presente que las cooperativas, en su proceso de desarrollo, casi desde el inicio del movimiento cooperativo, establecieron diversas formas de integración y fue así como en 1875 se organizó en Europa la Alianza Cooperativa Internacional, ACI.

El cooperativismo en América

Las corrientes migratorias, las actividades culturales y aún las circunstancias políticas, influyeron en el desarrollo del cooperativismo en América.

Así por ejemplo, los inmigrantes alemanes, suizos e italianos dieron origen al sur del Brasil, a las cooperativas agrícolas y de crédito que habían hecho célebres en sus respectivos países, Raiffeisen y Luis Luzzatti. Fueron colonos franceses quienes en 1898 fundaron en Argentina la primera cooperativa llamada El Progreso Agrícola de Pigué.

En 1873, se organiza en la ciudad de México una cooperativa de profesionales de la sastrería, conforme con el modelo francés de las asociaciones obreras de producción de Paris, originadas en las ideas de Luis Blanc y la gran cooperativa urbana de Buenos Aires, llamada El Hogar Obrero, fundada en 1905, con la participación del estadista argentino Juan B. Justo.

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La organización sindical, por su parte, tuvo gran influencia en el desarrollo cooperativo. La agrupación de los trabajadores pertenecientes a empresas públicas y privadas, en sindicatos, sirvió de base a las cooperativas de propósitos múltiples (secciones de crédito, consumo, vivienda, previsión social, etc.), que han sido muy comunes en las grandes ciudades de Iberoamérica.

El cooperativismo llegó a América del Norte durante los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX. El periodista canadiense Alfonso Desjardins (1860-1937) trajo a su país la idea de las cooperativas de ahorro y crédito, organizaciones que pronto se extendieron también a los Estados Unidos, debido en gran medida a la acción de Eduardo A. Filene y de Roy F. Bergengren, y alcanzaron un desarrollo verdaderamente sorprendente.

Otros inmigrantes europeos trajeron a América del Norte las demás formas de cooperación.

En relación con la integración cooperativa, van apareciendo en el panorama cooperativo iberoamericano asociaciones, federaciones, confederaciones y uniones cooperativas, que sirven a las entidades afiliadas en actividades económicas, empresariales y también en las de promoción, educación y representación.

La integración internacional se demoró un poco más. Aunque es cierto que algunas organizaciones cooperativas de países iberoamericanos se afiliaron desde hace muchos años a la Alianza Cooperativa Internacional, ACI, la integración a nivel regional solo se inició con firmeza en 1957 con la fundación de la Confederación Cooperativa del Caribe y se vino a consolidar en 1963 con la creación en 1963 de la Organización de Cooperativas de América, OCA. En 1970 se estableció la Confederación Latinoamericana de Cooperativas de Ahorro y Crédito, Colac.

El cooperativismo en Colombia

En Colombia las primeras cooperativas nacieron en la efervescencia del movimiento social que se desarrolló a comienzos del siglo XX, impulsadas por los mismos dirigentes políticos y sindicales que lideraban las luchas de los trabajadores. Entre 1910 y 1930 se crearon cerca de cuatro cooperativas, que al final de ese periodo fueron víctimas de la feroz represión que desató el gobierno de Abadía Méndez en contra de todas las organizaciones populares.

Hacia 1930 se inicia un periodo de auge del cooperativismo con la expedición de la primera ley cooperativa, la Ley 134 de 1931, la cual recoge muchos de los aportes académicos de quien es considerado padre del cooperativismo en Colombia, el abogado antioqueño Francisco Luis Jiménez. Se promovió la creación de cooperativas por parte del estado, de algunos patronos y de sindicatos que controlaba la iglesia. El objetivo predominante de estos promotores era solucionar necesidades apremiantes de la población trabajadora e incentivar el consumo. Esto explica el predominio de cooperativas de consumo y de crédito, aunque se organizaron también las primeras cooperativas agrícolas. Para 1960 existían ya unas 400 entidades con alrededor de 230.000 asociados.

Integración cooperativa

Desde sus inicios, Codema buscó crecer en el espíritu de la doctrina cooperativa, ejercitándose, además, en el principio de integración. Comenzó en junio de 1977 incorporándose a Seguros la Equidad, entidad con la que ha mantenido una relación cercana y de apoyo mutuo.

Desde 1979 se dio un paso gigante al adquirir para sus asociados, empleados y núcleos familiares el Seguro Funerario Integral con la Cooperativa de Servicios Funerarios Coopserfun.

A lo largo del tiempo, Codema se ha mantenido en permanente reingeniería administrativa, para cumplir con las exigencias de las entidades de control estatal, como la Superintendencia de Economía Solidaria y el Fondo de Garantías Cooperativas Fogacoop, organismo al cual se inscribió en el año 2001.

El apoyo a nuevos proyectos solidarios también se hizo evidente al colocar su experiencia para la cristalización de un proyecto de los asociados pensionados, quienes, subyugados por el influjo de viejas luchas sociales, decidieron fundar en noviembre de 2004 la Asociación Nacional de Educadores Pensionados ANEP.

En la actualidad, está vinculada a entidades de segundo grado como la Asociación Colombiana de Cooperativas Ascoop, la Confederación de Cooperativas Confecoop, la Federación Nacional de Cooperativas del Sector Educativo Fensecoop y la Sociedad Reforestadora Acción Verde.